Browsed by
Categoría: Historia Contemporánea

El auge de los totalitarismos de derechas en Europa: aspectos generales (1918-1936)

El auge de los totalitarismos de derechas en Europa: aspectos generales (1918-1936)

Lenin (1870-1924)
Lenin (1870-1924)

Finalizada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Europa, pese las destrozas, en un primer momento presentó aspectos positivos, pues parecía que el parlamentarismo se imponía al autoritarismo, ya que las monarquías de los Habsburgo en el Imperio Austrohúngaro, Hohenzollern en Alemania y Romanov en Rusia habían desaparecido. Esta situación no fue nada más que un espejismo, puesto que, por ejemplo, en un futuro nada lejano, la República de Weimar alemana (1919-1933) fue devorada por el Nacionalsocialismo y Rusia por el Comunismo de Vladímir Ilitx Uliànov “Lenin” (1870-1924) y Iósif Vissariónovich Dzhugashvili “Stalin” (1878-1953), de modo que esta situación positiva de Europa en lo político no fue nada más que un espejismo, pero la Alemania de Weimar mostró como una nueva forma política, distinta de la monarquía, empezaba a tomar cuerpo en la Europa del siglo XX.

Ióssif Stalin (1878-1953)
Ióssif Stalin (1878-1953)

En la Europa de 1914 había 17 monarquías y 3 repúblicas, más bien, en 1918, 13 monarquías y 13 repúblicas, de manera que al finalizar la Gran Guerra el factor democrático había ganado terreno, pero todo se torció por el miedo, que según el Dr. Moreno Juliá es el verdadero motor de la Historia y en este caso el miedo jugó una mala pasada irradiando muchísimo la Revolución Rusa bolchevique entre la burguesía europea.

Adolf Hitler (1889-1945)
Adolf Hitler (1889-1945)

Este miedo fue el factor que facilitó el asentamiento de los totalitarismos de derechas en una Europa en la que el movimiento obrero había adoptado con mimetismo todo lo acontecido en Rusia tomando una actitud revolucionaria, por ende la burguesía empezó a considerar el ascenso de los totalitarismos de derechas como el mal menor, llegando a financiarlos en algunos casos concretos, aunque la burguesía no veía en dichos totalitarismos su sistema, ya que preferían una democracia liberal, pero el miedo a una revolución comunista en Europa les llevó a pensar que un Francisco Franco (1892-1975), Adolf Hitler (1889-1945) o Benito Mussolini (1883-1945) era un mal menor y ésto fue lo facilito la financiación burguesa de estos movimientos políticos.

Francisco Franco (1892-1975)
Francisco Franco (1892-1975)

Durante la posguerra se vivió un incremento del nacionalismo xenófobo en paralelo con un aumento del paro, pues muchas fabricas restaban destruidas. A todo esto, Italia fue tratada por los Aliados, los suyos, como escoria, dado que los británicos les prometieron muchos territorios por la entrada en la contienda y finalmente solamente recibieron ¼ parte de lo prometido y Alemania quedó tocada de muerte por el Tratado de Versalles (1919), pues ésta se quedó sin locomotoras ni barcos y con una deuda de 132 millones de marcos en oro, por la que se le ofreció la posibilidad de pagarla, cómodamente, en 42 anualidades.

Benito Mussolini (1883-1945)
Benito Mussolini (1883-1945)

Por otra parte, la liquidación del Imperio Austrohúngaro generó nuevas realidades políticas como Yugoslavia y Checoslovaquia, que nacieron con graves problemas étnicos en su interior y, evidentemente, la Gran Depresión de la década de los 30 del siglo XX, iniciada por el Crac del 29, fue un problema muy grave para esta Europa que, entre 1930 y 1931, vivió una enorme descapitalización a consecuencia de dicha depresión, que se llevó por delante, económicamente, a Europa.

Todo esto llevó a que Europa viviera la instauración de 16 dictaduras entre los años 1922 y 1936, apareciendo así el Nacionalsocialismo de Adolf Hitler, el fascismo de Benito Mussolini y el Nacionalcatolicismo de Francisco Franco. En este punto cabe decir que generalizar los totalitarismos de derechas con el término “Fascismo” es un grave error muy común, pues, en realidad, los tres regímenes mantienen notables diferencias.

Este acontecimiento, pasar de 0 a 16 dictaduras en Europa en tan solo en 14 años, provocó, evidentemente, una grave crisis del modelo parlamentario provocada por el miedo de la burguesía al comunismo soviético, repercusiones psicológicas y sociológicas de la Primera Guerra Guerra Mundial, resentimiento italiano y alemán con los tratados de paz, luchas étnicas por el poder en Yugoslavia y Checoslovaquia y, finalmente, por la Gran Depresión económica.

Ionannis Metaxàs (1871-1941)
Ionannis Metaxàs (1871-1941)

En estos años, Europa vivió la marcha sobre Roma de Mussolini en 1922, el ascenso de Hitler al poder en 1933, el golpe de estado militar en España en 1936 y el golpe de estado del general Ionannis Metaxàs (1871-1941) que, sumados a otros procesos, provocaron la instauración de estas 16 dictaduras en Europa.

Como se ha apuntado anteriormente, detrás de estas dictaduras se encontraba una burguesía atemorizada frente una inminente rebelión proletaria inspirada en el bolchevismo ruso en un contexto europeo convulso, pues hubo varias revoluciones como fueron los casos de la Revolución de Noviembre en Alemania entre 1918 y 1919, la revolución de 1919 en Hungría que originó la efímera República Soviética Húngara, que fue más comunista que la propia URSS y la Revolución Social Española de 1936.

Este escenario europeo provocó que la burguesía tuviera miedo y frente éste se hace lo que sea necesario para combatirlo y esto fue lo que llevó a la burguesía a pactar con los totalitarismos de derechas para así abortar una posible revolución soviética en Europa.

Finalmente, cabe apuntar un hecho muy importante en el devenir de las dictaduras, pues estos totalitarismos, por ser tales, llevaban inherente un punto de política social, dado que se le arrebataba a la sociedad la posibilidad de votar, manifestarse, hacer huelgas, etc., y, por esto, se compensaba a ésta con otros elementos y ejemplo de ésto es la instauración del seguro por enfermedad y paro por parte de Franco, ya que la democracia puede ser tirana con los trabajadores y los dictadores deben comprar el silencio de las masas y esto explica que estas 16 dictaduras se estabilizaran en Europa, hasta al punto que, por ejemplo, Mussolini fue aclamado por la sociedad hasta octubre de 1934, año en que cayó en desgracia por su flirteo a Hitler, pues las adscripciones de la masa son modificables en base las conjeturas.

Bibliografía

Moreno Juliá, X. (2016). “El periodo de entreguerras (1918-1939)“. [Material de clase] Historia Contemporánea. Universidad Rovira i Virgili [Abril de 2016].

– Gerard Caballé Setó.

Historia Mínima de Cataluña (Jordi Canal)

Historia Mínima de Cataluña (Jordi Canal)

Canal, J. (2015). Historia Mínima de Cataluña. Madrid: Turner Publicaciones, 300 págs.

Jordi Canal Morell
Jordi Canal Morell

El doctor en Historia Jordi Canal Morell nació en Olot (1964) y, actualmente, es profesor de la  École des hautes études en sciences sociales de París y hasta 2001 lo fue de la Universitat de Girona, siendo sus principales líneas de investigación el Carlismo y Cataluña, de las que se pueden destacar los libros El Carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España (2000), Banderas blancas, banderas rojas. Una historia política del Carlismo, 1876-1939 (2006), La historia es un árbol de historias. Historiografía, política, literatura (2014) y, evidentemente, la presente obra, Historia mínima de Cataluña (2015) y también ha coordinado Los éxodos políticos en la Historia de España, siglos XV-XX (2007), Histoire de l’Espagne contemporaine de 1808 à nos jours (2009-2014) y Guerra de ideas. Política y cultura en la España de la Guerra de la Independencia (2011), junto a Pedro Rújula. Actualmente, Canal está dirigiendo la que será una magna obra: España, 1808-2010 en seis volúmenes.

Agustí Calvet Pascual "Gaziel" (1887-1964)
Agustí Calvet Pascual “Gaziel” (1887-1964)

Jordi Canal, también otros historiadores como Roberto Fernández Díaz, defiende que el deber de todo historiador es aproximarse a la objetividad tanto como sea posible y Agustí Calvet Pascual “Gaziel” (1887-1964) apuntó en relación a este tema que la Història de Catalunya de Ferran Soldevila (y añade Canal en su valoración las de Víctor Balaguer, Sobrequés y Fontana) no es una historia de Cataluña, sino del sueño de Cataluña, de manera que constituyen un relato de lo que debería haber sido Cataluña, aplicando invenciones contemporáneas en el mundo del pasado como nación, estado, confederación catalano-aragonesa, etc., y Jordi Canal intenta escribir una historia de Cataluña que no sea ni nacional ni nacionalista, alejándose así del terreno político, que no debería entrometerse en la Historia.

Jordi Canal también defiende que todas las historias nacionales, sean de donde sean, construyen una historia mítica del país en cuestión, justificando su pasado y trazando un camino de futuro. Canal también destaca que en Catalunya se hizo un esfuerzo para transmitir una historia normal en tiempos de Vicens Vives, en la Transición y en los años 80, pero que a partir de los 90 la Historiografía Catalana  hizo pasos atrás volviendo a una Historia comprendida con país de hoy y sus intereses políticos, de manera que esta se ha puesto al servicio del Procés, abandonando así el rigor.

Logotipo del Tricentenari
Logotipo del Tricentenari

Hablando de Historia de Cataluña es inevitable hablar del Tricentenario y sobre éste Canal defiende que el objetivo de éste era poner la Historia al servicio de un proyecto político sin una voluntad de explicar lo que pasó y prueba de ello es que no se puso ningún historiador en los cargos de comisario y Canal recuerda que la guerra de 1714 es muy complicada y compleja, con catalanes en los dos bandos y que no sirve para conmemorar.

Logotipo del Memorial Democràtic
Logotipo del Memorial Democràtic

Por otra parte, respecto al Memorial Democràtic, Canal apunta que éste ha servido para trabar clientelas, derrochar dinero y todo imponiendo una visión única y maniquea de la Historia catalana del siglo XX, con el problema que el debate sobre lo que significó la Segunda República Española (1931-1939), la Guerra Civil (1936-1939) y el Franquismo (1939-1975) no está resuelto y con el Memorial se impone una interpretación profundamente dogmática.

Sobre la objetividad de la Historia en Cataluña, Canal señala que vivimos tiempos complicados que contaminan el discurso del historiador, pero que la labor de éste debería ser la de poner orden y escribir relatos los más ajustados posibles a lo que pasó, haciendo el esfuerzo de no ponerse al servició de la causa nacionalista ni ninguna otra causa, ya que poner la Historia al servicio de algo constituye una prostitución de la profesión y ésta tiene que volver a ser dignificada, puesto que los historiadores actuales han dejado de lado el espíritu crítico y hay que volver a explicar y hacer comprender el pasado.


“Es necesario poner las cartas sobre la mesa y una de las claves del oficio de historiador es ser críticos, desmontar mitos, lo que no impide que, como ciudadano, pueda pensar lo que quiera y comprometerme con quien quiera. Hay que intentar escribir la historia lo más objetiva posible y más en una sociedad muy enferma del pasado como es la catalana, que lo utiliza para fundamentar aspiraciones del presente”.

– Jordi Canal.


En lo que a contenido se refiere, Jordi Canal nos presenta una Historia de Cataluña que, para ser más exactos, habría que referirse a ésta como la Historia del territorio que hoy en día se conoce como Cataluña, pues ésta, como toda entidad política, no ha existido siempre y éste es uno de los principales temas que aborda el libro, el nacimiento de Cataluña que Canal sitúa temporalmente en el siglo XII, pues en este siglo existe un territorio que se construye de manera similar a lo que es hoy Cataluña, aunque de este territorio no formaban parte ni Lleida ni Tortosa, aún en manos musulmanas en este tiempo.

Retrato imaginario de Ramon Muntaner (1265-1366)
Retrato imaginario de Ramon Muntaner (1265-1366)

Por otra parte, la aparición de Cataluña como nación ya es otro tema, pues no hay naciones hasta la Época Contemporánea, apunta Canal, y éstas empiezan a formarse a finales del siglo XIX y se asientan plenamente entrados en el siglo XX y el término “nación” en anterioridad a estos tiempos no tiene ningún significado político, pues se refiere, únicamente, a la gente que nacía en un lugar determinado o que hablaban un mismo idioma: ésta era la nación del cronista Ramon Muntaner (1265-1336).

En referencia al término “nación”, Canal expone que el problema es que, tanto la historiografía como los políticos catalanes argumental que Cataluña es una nación des de hace más de mil años para reclamar unos derechos de un problema político actual, entrando así en un juego perverso, el mismo que también usa el nacionalismo español. Antes de 1714 (ni después tampoco, aún faltaban unos siglos para esto) no existía una nación catalana como se entiende ahora, había una entidad, que junto con otras formaba parte de una monarquía.

Otro gran tema que aborda la obra de Canal es la Guerra Civil Española que, como apunta el historiador, ésta no constituyó una guerra contra Cataluña, sino un abrazo mortal entre catalanes que quedaron divididos en los dos bandos de la guerra, pues éste problema: ¿Qué es España y cómo se organiza? es una cuestión que hoy en día aun está sin resolver y ha estado siempre en un primer plano en todos los conflictos de los siglos XIX y XX y que con el Estado de las autonomías se había encontrado una primera solución, pero que, actualmente, ya es caduca y se necesitan nuevos esfuerzos en este sentido.

En definitiva, Historia mínima de Cataluña es un libro de Historia en mayúsculas, pues el autor en éste se aleja de toda contaminación política y construye un relato muy fidedigno al pasado de Cataluña, siendo éste un trabajo histórico que busca explicar y hacer entender sin adoctrinar y Canal lo hace en un momento en el que las opciones de pensamiento se encuentran muy polarizadas, hecho que permite hablar de este libro como provocador aunque, realmente, constituye un llamamiento a la cordura histórica, siendo ésta una lectura muy recomendada para un amante verdadero de la Historia verdadera.

– Gerard Caballé Setó.